Las RIN cerraron julio en $us 3.632 millones, apenas $us 15 millones por encima del nivel del 26 de junio. El oro explica 85,10% de los activos, mientras las divisas suman cerca de $us 472 millones.
El saldo de las Reservas Internacionales Netas (RIN) del Banco Central de Bolivia (BCB) mostró una relativa estabilidad entre finales de junio y julio, aunque con fuertes oscilaciones dentro del mes. La mayor parte de los activos está constituida por oro, mientras que las divisas representan menos del 13% del total.
Las RIN de Bolivia cerraron julio de 2026, en $us 3.632 millones, un nivel prácticamente similar al registrado a finales de junio, cuando llegaron a $us 3.617 millones.
La diferencia entre ambos cierres es de apenas $us 15 millones, equivalente a un incremento de aproximadamente 0,4%. Sin embargo, detrás de esa aparente estabilidad hubo movimientos importantes durante julio: el saldo llegó a un máximo de $us 3.747 millones el 10 de julio y posteriormente cayó hasta $us 3.571 millones el 24 de julio.
Es decir, en apenas dos semanas las reservas experimentaron una variación de $us 176 millones entre su punto más alto y el más bajo del mes.
Al finalizar julio, las RIN habían recuperado $us 61 millones respecto a su mínimo del día 24, aunque todavía estaban $us 115 millones por debajo del máximo alcanzado el 10 de julio.
El comportamiento muestra que, más que una trayectoria sostenida de recuperación, las reservas atravesaron un periodo de fluctuaciones alrededor de los $us 3.600 millones.
El oro domina las reservas
Uno de los aspectos más importantes para interpretar el dato es su composición, pues de acuerdo con los datos del BCB, al 31 de julio, el 85,10% de las RIN estaba constituido por oro, mientras que el 12,99% correspondía a divisas. Los Derechos Especiales de Giro (DEG) y la posición de reserva ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) representaban aproximadamente 0,90% cada uno.
En términos aproximados, sobre un total de $us 3.632 millones, la composición implica:
Oro: alrededor de $us 3.091 millones.
Divisas: unos $us 472 millones.
DEG: cerca de $us 33 millones.
La estructura permite entender por qué el dato de RIN no debe interpretarse automáticamente como si Bolivia tuviera $us 3.632 millones disponibles en efectivo para atender la demanda de dólares.
El componente de mayor peso es el oro, cuyo valor puede variar por las cotizaciones internacionales y que cumple una función de respaldo patrimonial y de reserva, pero no tiene las mismas características de disponibilidad inmediata que las divisas.
El propio BCB ha venido reportando una creciente importancia del oro dentro de la estructura de las reservas. En 2025, por ejemplo, la autoridad monetaria informó que las RIN habían cerrado la gestión con un importante componente aurífero, mientras que el volumen de reservas líquidas en divisas era considerablemente menor.
El dato de las divisas es el que concentra la atención
Desde el punto de vista de la liquidez externa, uno de los indicadores más relevantes es precisamente la cantidad de activos líquidos en moneda extranjera. Con una participación de 12,99%, las divisas equivalían a aproximadamente $us 472 millones al cierre de julio.
Esto significa que existe una diferencia sustancial entre el valor contable total de las RIN y los recursos líquidos en moneda extranjera que pueden utilizarse para cubrir pagos externos, atender necesidades del sistema financiero o intervenir en el mercado cambiario.
La situación es particularmente relevante en un momento en el que Bolivia atraviesa una etapa de transición de su régimen cambiario. El BCB sostiene que el esquema de tipo de cambio fijo vigente durante años contribuyó al agotamiento de las reservas internacionales, a la formación de un mercado paralelo y a mayores presiones monetarias e inflacionarias. Desde finales de junio comenzó una nueva etapa de flexibilización cambiaria.
Una recuperación todavía frágil
El nivel actual de las RIN también debe analizarse en perspectiva. El BCB reportó que las reservas habían caído a niveles muy bajos durante los últimos años. En diciembre de 2023 las RIN llegaron a $us 1.708,6 millones, mientras que a finales de 2024 alcanzaron $us 1.905,3 millones.
Para 2025 se observó una recuperación, impulsada, entre otros factores, por la valorización y administración de las reservas de oro. El propio BCB destacó entonces el incremento de las reservas y el papel del oro en la recomposición de los activos internacionales.
El primer semestre de 2026 mantuvo esa tendencia de recuperación del saldo, aunque con una composición que continúa siendo el principal punto de vulnerabilidad. Un análisis publicado en julio señalaba precisamente que el aumento de las RIN no podía atribuirse exclusivamente a una mayor generación de divisas provenientes de exportaciones o inversión, sino también a la valorización del oro y a nuevas fuentes de financiamiento externo.
El propio BCB mantiene una publicación específica de sus estadísticas semanales de reservas y distingue las RIN de otros componentes de los activos internacionales, lo que permite seguir la evolución del indicador con mayor frecuencia.
El respaldo externo cobra importancia
La evolución de las reservas ocurre, además, en un escenario en el que el Gobierno busca reforzar la posición externa mediante financiamiento internacional.
A finales de julio, Bolivia alcanzó un acuerdo técnico con el FMI para un programa de $us 1.900 millones, con una duración de 36 meses. El programa contempla además la posibilidad de movilizar recursos adicionales de otros organismos multilaterales, según la información difundida tras el acuerdo.
La llegada efectiva de esos recursos, sin embargo, está sujeta a los procedimientos correspondientes y no debe confundirse con el saldo de las RIN registrado al cierre de julio.
En este contexto, la estabilidad de las reservas en torno a los $us 3.600 millones ofrece una señal diferente a la que habría dado una caída acelerada del saldo total. Pero también deja claro que el problema de la posición externa de Bolivia no se resuelve solamente mirando el monto agregado de las RIN.
En una economía que acaba de ingresar en una nueva etapa cambiaria y que busca apoyo financiero externo, el comportamiento de las RIN durante los próximos meses será clave para determinar si la recuperación observada durante 2025 y 2026 puede consolidarse o si vuelve a aparecer presión sobre las reservas líquidas.
En términos simples: las reservas dejaron de caer, pero el desafío ahora es conseguir que esa recuperación sea sostenible y que una mayor proporción de los activos internacionales tenga capacidad de respuesta inmediata frente a las necesidades de dólares de la economía.
Fuente: El Deber