Tras la nacionalización de YPFB, el organigrama pasó de 800 a 5.000 funcionarios por el control total de toda la cadena hidrocarburífera.
Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) tiene una pesada estructura burocrática con 36 instancias jerárquicas que dependen de la Presidencia Ejecutiva, cuando podría funcionar solo con 13. Ello supone un gasto en servicios personales que alcanza a 2.400 millones de bolivianos.
Los datos son oficiales y fueron sistematizados por la Fundación Jubileo, que plantea un programa de reforma institucional para la estatal petrolera, no solo un cambio de estructura o de autoridades.
En 2025, el gasto presupuestado para servicios personales alcanzó a Bs 2.400 millones; más de Bs 800 millones absorbidos solo por la casa matriz.
"YPFB tiene que volver a ser una empresa petrolera, que explora y explota hidrocarburos. Es una agencia de empleo. YPFB hace 20 años tenía 800 funcionarios, hoy en día tiene casi 8.000 en toda la corporación, incluidas las subsidiarias", expresa el analista en Hidrocarburos de Jubileo, Raúl Velásquez.
El organigrama de YPFB muestra 36 instancias jerárquicas en las que hay duplicidad de funciones, alta burocratización, monopolio en la cadena sectorial -ineficiente por lo que muestran los números-, alta politización y desinstitucionalización.
YPFB le cuesta al Estado cada año Bs 59.000 millones (su presupuesto de 2025). De ese total, más de Bs 2.400 millones se van en personal (más de Bs 800 millones solo en la casa matriz).
Con la mitad de ese último monto se podría haber construido cinco hospitales de segundo nivel en todo el país.
Reforma institucional
Jubileo plantea modificar normativas, nombrar al directorio de una terna propuesta por el Órgano Legislativo, que responda a un perfil de cargo; institucionalizar todos sus cargos; reducir las instancias jerárquicas y reordenar el organigrama.
"Yacimientos debe funcionar como una empresa petrolera, dedicada a la exploración y explotación de hidrocarburos junto a otras empresas privadas", una empresa que cotice en la bolsa y cuente con una participación privada como ocurre con otras petroleras estatales en América Latina, remarca Raúl Velásquez.
¿Así fue siempre?
La evolución institucional y estructural de YPFB ha pasado de ser un operador integrado del Estado a un modelo de privatización y, posteriormente, a un conglomerado corporativo centralizado.
Antes de la nacionalización (Periodo de Capitalización / 1996-2005) YPFB fue fragmentada y sus unidades operativas eran administradas por empresas privadas transnacionales mediante la capitalización.
Bajo este esquema, la petrolera tenía un rol reducido en la cadena de hidrocarburos y se convirtió en un ente residual encargado de administrar contratos. Por ello, también exisitía una baja burocracia y la estructura de la casa matriz contaba con menos de 800 funcionarios, dado que la exploración y explotación recaían en las empresas transnacionales asociadas.
Después de la Nacionalización (2006-2019), YPFB pasó a tener el control total de la cadena. A través del Decreto Supremo 28701, YPFB recuperó la propiedad y el control de toda la cadena productiva.
El modelo corporativo se transformó en YPFB Corporación, adquiriendo acciones mayoritarias de empresas antes privatizadas (como Andina, Chaco y Transredes) y creando subsidiarias operativas.
Esto repercutió en una expansión masiva del personal y del presupuesto, superando los 5.000 trabajadores en toda la corporación debido a la absorción de operaciones y la bonanza del gas de aquella época.
En la actualidad, la hper-burocratización sostiene un organigrama que registra cerca de 36 niveles e instancias jerárquicas y una planilla que roza los 8.000 funcionarios en todo el conglomerado.
Fuente: Correo del Sur y UHTV