Una investigación del área de oncología del Hospital de Tercer Nivel Montero deja en evidencia que este hábito con el uso de aditivos es dañino a la salud. Al detectar una lesión en la boca hay que acudir al médico
¿Mascar coca provoca cáncer? Aunque no existe evidencia científica de que la hoja milenaria sea cancerígena por sí misma, un estudio realizado en Bolivia concluye que el boleo o acullicu con aditivos incrementa hasta cinco veces el riesgo de desarrollar cáncer bucal.
La investigación fue realizada por especialistas del Servicio de Oncología del Hospital de Tercer Nivel Montero, con el objetivo de identificar señales de alerta y factores de riesgo asociados a este tumor. El trabajo surgió de una campaña de detección desarrollada entre el 13 de abril y el 10 de mayo de 2025, que dio paso a una segunda cruzada en la provincia Velasco.
Para el estudio se tomó como muestra a 56 pacientes, de los cuales ocho fueron diagnosticados con cáncer de cavidad oral, a quienes se les hizo un seguimiento y cuyos casos fueron estudiados a profundidad. El análisis basado en la razón de posibilidades (OR), junto con otras variables, identificó dos factores de riesgo principales: el consumo habitual de hoja de coca y la edad.
En el caso del consumo de hoja de coca, el estudio encontró un OR de 5.47, lo que significa que las personas con este hábito tuvieron 5.47 veces más probabilidades de desarrollar una patología oncológica oral que aquellas que no lo tienen.
De los ocho casos positivos, seis (75%) correspondían a consumidores habituales. La edad de 60 años o más también mostró una fuerte asociación con la enfermedad, con un OR de 5.00. El boleo (la coca machucada con aditivos) desplazó incluso al consumo de tabaco y la exposición a agroquímicos como riesgos para desarrollar esta enfermedad.
La mayoría de los pacientes evaluados fueron varones y las lesiones se localizaron principalmente en la lengua con el 37,5%, seguida de otras estructuras de la cavidad oral (25%), las encías (25%) y la mucosa del labio inferior (12,5%).
El responsable del Servicio de Oncología de este hospital de la ciudad de Montero, Sebastián Risso, explicó a EL DEBER que este estudio constituye el primero que identifica al boleo como un factor de riesgo para el cáncer bucal. El hallazgo está permitiendo fortalecer la prevención y promover el diagnóstico temprano para salvar vidas.
"Esta campaña es muy importante para nuestro hospital porque es la primera vez que se determina que el boleo se convierte en un factor de riesgo para desarrollar cáncer de boca. Si bien el acullico es una práctica cultural, pareciera que el boleo, es decir, mascar coca con los aditivos que se colocan, asociados al tiempo prolongado de contacto con la mucosa, provocan lesiones que a la larga pueden derivar en cáncer", alertó.
El especialista aclaró que la investigación no atribuye el riesgo a la hoja de coca en sí, sino al efecto de los aditivos utilizados durante el boleo y a la irritación constante que generan sobre la mucosa oral.
Señaló que, durante la campaña, los pacientes con lesiones sospechosas fueron sometidos a una biopsia y así confirmaron el diagnóstico. "Más del 50% de los pacientes llegaron en estadios III y IV. El resto pudo ser intervenido quirúrgicamente de manera oportuna", indicó.
Risso explicó que el objetivo de estas campañas es facilitar el acceso al diagnóstico temprano, al tratamiento y al seguimiento oncológico, que es el ciclo del manejo de estos pacientes.
Destacó que detectar el cáncer en sus fases iniciales mejora significativamente las posibilidades de cura, ya que la cirugía suele ser suficiente. Sin embargo, cuando la enfermedad se diagnostica en estadios avanzados, los pacientes requieren cirugías de mayor complejidad, además de radioterapia y quimioterapia, tratamientos más costosos.
Entre los casos que más golpeó al equipo médico está el de un joven de 33 años que había comenzado a bolear a los 12. Llegó al hospital con un tumor avanzado que le impedía comer y le provocaba sangrados constantes. Lamentablemente perdió la batalla contra el mal.
La investigación se inició ante la preocupante presencia de cáncer de cavidad oral y lesiones precancerosas en la región. Desde 2024 hasta la fecha se ha registrado unos 60 pacientes con esta patología en ese hospital.
El servicio
El Servicio de Oncología de este hospital funciona desde marzo de 2023. En diciembre del año pasado se inauguró la sala de quimioterapia, lo que permite que los pacientes del Norte Integrado sigan sus tratamientos en este nosocomio.
Sin embargo, pese a que cuentan con el acelerador lineal, no hay el personal especializado para ponerlo a funcionar y hacer las radioterapias. Según los médicos, se debe a la escasez de radiooncólogos y otros profesionales en el país.
Los pacientes que requieren radioterapia son derivados al Oncológico o al Centro de Medicina Nuclear Pampa de la Isla. Se necesita por lo menos 20 profesionales para hacer funcionar este servicio.
¿Cuál es la primera señal de alerta?
El principal síntoma es la aparición de una llaga o una úlcera que no cicatriza, ya sea en la lengua o en cualquier otra parte de la cavidad oral. Más del 40% de las lesiones que detectamos estaban en esta zona, seguido por el cachete. El problema es que esa lesión no mejora con tratamientos convencionales, como antibióticos o analgésicos. Además, el boleo produce adormecimiento de la zona, por lo que muchas veces el paciente no siente dolor y la lesión pasa desapercibida. Con el tiempo crece y recién consulta cuando presenta dificultades para comer o dolor intenso. Generalmente acude primero al odontólogo, quien, ante la sospecha de un cáncer, lo deriva al oncólogo. Una úlcera que no cicatriza en dos semanas debe ser evaluada por un especialista para establecer un diagnóstico oportuno.
Al principio no había ningún respaldo de que el boleo era un factor de riesgo, pero ahora ya está documentado. Los médicos exhortan a todas las personas que tienen ese hábito a reducirlo o, de ser posible, abandonarlo. Y, sobre todo, si aparece una llaga o lesión en la boca que no cicatriza, acuda de inmediato al médico para obtener un diagnóstico. Detectar la enfermedad a tiempo puede marcar la diferencia.
Fuente: El Deber